El Torreón de Navardún, paseo iniciático por los reinos de Navarra y Aragón y la vida medieval

El presidente de la Diputación provincial de Zaragoza, Javier Lambán, inauguraba este sábado el Centro de Interpretación Navarra y Aragón. Reinos de Frontera, alojado en el Torreón medieval de Navardún, que ha sido restaurado y musealizado por la institución provincial.
Junto al presidente han asistido alcaldes de la Val D´Onsella, el alcalde de Navardún, Antonio Iralde, la alcaldesa de Javier, María José Guindano y el alcalde de Sos, Ignacio Machín.
Javier Lambán ha destacado los lazos que unían y unen a ambas comunidades y ha vuelto a plantear la necesidad de una unión estratégica entre los dos territorios.
A lo largo de la historia, Navardún ha desempeñado un papel protagonista en las relaciones navarro-aragonesas.
Existen lugares que conservan el encanto de la historia y nos envuelven con las sensaciones y vivencias de los tiempos más remotos. El Torreón de Navardún, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), es un escenario único que permite iniciar un viaje al pasado pleno de rigor, impacto y contenido.
Laboratores, Oratores y Bellatores conforman la estructura social de una època marcada por la rígida división en estratos, el feudalismo y la relación de vasallaje. Los que trabajan, los que rezan y los que combaten constituían la sociedad de la Alta Edad Media, que comprendía una amplia base de siervos, con función económica y demográfica; el clero, hombres de oración y guardianes de la cultura, y, en la cima, la nobleza, que ejecutaba la justicia y defendía la tierra.
El Torreón de Navardún supone para el visitante un paseo por la vida cotidiana e íntima en la que se insertan los grandes acontecimientos de la época.
La intrahistoria (Planta sótano)
La intrahistoria se centra en la vida cotidiana e íntima en la que se insertan los grandes acontecimientos históricos, ampliándose aquí los aspectos en torno al germen y desarrollo de este núcleo, como Así se hizo Navardún, Ocupación del Territorio, Transformaciones administrativas, propiedad de la tierra, iglesia, tradiciones, el torreón, etc, donde paneles y un audiovisual informan de estos aspectos.
Los que trabajan (Planta 1ª)
Una sociedad multicultural que incluía agricultores, ganaderos, artesanos, comerciantes y cambistas —los cuales rendían relación de vasallaje a un señor a cambio de protección y justicia— constituía la base de la pirámide social. El Torreón de Navardún nos muestra cómo vivían y vestían, qué comían, cómo se llamaban, y nos acerca a un estilo de vida rural y más privado que nunca.
Los que rezan (Planta 2ª)
La Iglesia en la Edad Media era el primer agente civilizador, un vehículo del saber que asumía las funciones del «sector servicios», propiciando, aparte de lo espiritual, la cohesión social. La aparición de los monasterios, cuyos monjes procedían de todos los estamentos sociales, los convirtió en focos de colonización, edición de textos y hospedería.
El museo descubre algunos de los tesoros y secretos sacros de la época, así como las características del Monasterio (la ciudad de Dios), de los beatos y escribas, de las actividades cotidianas de los monjes y sus reglas monacales.
Los que combaten (Planta 3ª)
En la cúspide social se situaba el rey, seguido de la nobleza y de los caballeros, todos ellos liberados del trabajo manual, e instruidos desde niños en la lucha. La caza les servía como adiestramiento, ocio y provisión de carne selecta. Sus escudos de armas, símbolos reales y estelas funerarias, los útiles de lucha, las monedas, la genealogía de los reyes y condes de Aragón, los séquitos de la corte y algunas llamativas curiosidades sobre su forma de vivir quedan recogidas en este ámbito museístico.
Necrópolis (Planta 4ª)
Se recrean tres tumbas inspiradas en la necrópolis del yacimiento de El Corral de Calvo Luesia, Zaragoza), años 1030-1118.
Estadios:
- Deposición del cadáver envuelto en un sudario.
- Tumba cubierta con losas de arenisca.
- Esqueleto con depósito. Corresponde al ajuar una concha de peregrino, tal y como se descubrió al realizar la excavación arqueológica.
Las tumbas aparecieron diferenciadas. Una de ellas, ubicada en el centro de la necrópolis, estaba señalizada por una estela con la representación de la cruz de Íñigo Arista. En otras, la cabecera se indicó con lajas de arenisca rectangulares, probablemente policromadas.
Intersigna Peregrinorum
La concha de peregrino (Pecten maximus L.) ha sido usada por los peregrinos del Camino de Santiago a modo de insignia o emblema. Se colocaba en lugar visible sujeta al zurrón, sombrero, esclavina... o colgada del cuello por dos perforaciones en el umbo. Aparece en enterramientos humanos y formando parte de ornamentos arquitectónicos.
Por último, el paisaje natural y simbólico puede contemplarse desde la Azotea, donde se accede a magníficas vistas panorámicas.
